He adquirido el libro de comics “Querido profesor” del japonés Jiraiya.
Me gustaría compartir con vosotros algunas de estas bellas historias. En todas, los protagonistas son hombretones muy grandes, muy voluminosos, musculosos y muy peludos.
Concretamente en ¡KAAAH!, el narrador no tiene vello pero su compañero de correrías es más grande y tiene el pecho, los brazos, la espalda y las piernas cubiertos de pelo.
Voy a evitar introducir texto propio, pero en algunos momentos será necesario para explicar las escenas. Para diferenciar, mis palabras las escribo en cursiva, mientras los diálogos y las reflexiones del narrador van en letra normal.
El propio autor hace una introducción a la historia:
“El ascetismo, el celibato y la castidad suponen para el hombre moderno un misterio y una fuente de atracción. Todos nos hemos parado a considerar que bajo esas cabezas rapadas y esos ropajes oscuros, palpitan cuerpos que, sin duda, deben tener sus deseos. Cuando observamos a un joven novicio no podemos abstraernos de lo antitético de la visión. He de reconocer, que mí los jóvenes religiosos me parecen muy atractivos.
Muchas veces me pregunto como pueden escapar de la tentación de los placeres mundanos, por eso, estoy muy contento de haber podido dibujar una historia donde mi protagonista es un novicio. Por cierto, el protagonista sufre de falta de sueño…como yo. Que pena que mi falta de sueño sea a causa del trabajo…”
“Todavía te falta mucha mediación para soportar la tentación”
El protagonista está meditando junto con otros religiosos, pero…” Hmmm ¡qué sueño!”
Recibe un bastonazo del religioso que vigila. “Auch”
Mientras mira de reojo a otro novicio, piensa: “Buf. Él también debe tener sueño”
Más tarde está escribiendo y tiene un error: “Hirk. Mierda, a volver a empezar. Estoy que me caigo. No hago más que meter la pata”.
Todo empezó hace dos semanas, cuando vino este tiarrón
Comienza un flashback:
“Este es Gooken, viene del templo de Seien. De ahora en adelante formará parte de nuestra congregación”
“Encantado”
Al principio no me pareció muy sociable. “Hola, me llamo Doomyoo. Qué alto eres, ¿Cuánto mides?”
“No sé, no me he medido últimamente”
“¿Veintiocho años?. Eres mucho, mucho mayor que yo. No te voy a poder ayudar mucho” Para qué negarlo, era justo mi tipo.
Cuatro de la tarde, baño. Nunca imaginé que el autocontrol y la disciplina pudieran llegar a ser tan vitales.
Ambos novicios están preparándose para dormir. Si solo fuera eso, esta falta de sueño no me tendría preocupado.
“Buenas noches”
“Que duermas bien”
Pero el tiarrón se levanta. Lo sabía, hoy también.
Al tercer día de estar con él me di cuenta de que Gooken salía a hurtadillas del dormitorio. Primero pensé que quizás iba a mear o a meditar.
Una noche le seguí hasta el bosque. ¿Lo entendéis ahora?. Por eso no puedo dormir.
Gooken estaba meneándose su inmenso cipote con la mano izquierda, mientras con la derecha se apretaba el pezón. Jadea y se corre con un chorro a presión 
Y cada noche no se conforma con una, ni con dos, ni con tres…Se ven varias corridas cada vez más copiosas.
Madre mía, está hecho todo un semental. Me está poniendo como una moto.
Doomyoo pisa una rama y Gooken lo oye.
“¿Quién anda ahí?
Le descubre empalmado, lo agarra agresivamente por la ropa
“Me cago en…Debería habérmelo imaginado. Vengo aquí para poder soportar el tener que vivir con alguien tan guapo como tú”
“Lo mismo te digo”
“Doomyoo ¿quieres ser mi gatito?”
“Lo que tu quieras”
“Genial, vamos a jugar un rato. Le lame las sienes. Pero antes déjame que te mire bien. Por ti muchos quemarían sus hábitos”
“No me mires así, que me da vergüenza”
“¿Ah sí?. Viendo como se te pone duro el rabo cualquiera pensaría que te gusta. Bueno, deja que los mayores empiecen. ¿Estás listo?”
Gooken se coloca tras Doomyoo y se la mete por el culo mientras con la mano izquierda le menea la polla.
“Gooken, si no aflojas la mano yo…ya casi estoy”
Doomyoo se corre. Gooken le dice:
“Todavía la tienes bien dura, bien”
“Ahora me toca divertirme a mí”
Doomyoo se la mete de frente por el culo a Gooken
“Sí, así, muy bien. Sí, dale… muy bien. Hasta que me revientes…” Gooken se corre.
Volvemos a la meditación. Gooken parece dormido.
No sé que será de mí.
El religioso que vigila la meditación grita:
“¡Kaaah!”
Gooken abre los ojos.
En la escena siguiente Gooken vuelve a follarse a Doomyoo por el frente. Doomyoo se corre.
“Ja, ja, ja, muy bien, ya van tres”
“Por favor, te lo ruego, vamos a dormir”
Nueva de la noche: té.
“¿No tienes nada de sueño?”
“No”
El religioso siempre vigilante les grita.
“¡Basta de charla mundana!”
Esta noche tampoco podré dormir.
Cuando los dos se ordenaron sacerdotes, volvieron a sus templos de origen, pero todavía les quedaba mucho que aprender…
Se les ve hablando por teléfono:
“Hoy tengo un funeral”
“Yo tenía un memorial pero ya he terminado por hoy, así que iré a verte”
Reseña del libro:
“Querido profesor”. Título original. Aogeba Toutoshi
2008. Ediciones La Cúpula, S.L. Barcelona.
Traducción: Ismael Funes Aguilera.
ISBN: 978-84-7833-834-4
Breve presentación del autor que hace la editorial:
Jiraiya
Nacido en 1967
Complexión gruesa.
Le gusta dibujar a hombres más bien peludos, pero de gran corazón.
Publica sus historias e ilustraciones en la revista G-Men desde 1998.
Desde el año 2001 realiza ilustraciones de portada para otras publicaciones de temática gay.
Además de este volumen ha publicado “Habitación para cinco”.
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